No.412/2020

De 20 a 35 por ciento de los niños prematuros desarrollan esta enfermedad crónica.

La Displasia Broncopulmonar (DBP) o enfermedad crónica del prematuro, es una secuela de los bebés que sobreviven después de permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos neonatales con soporte ventilatorio por más de 28 días posteriores al nacimiento.

En este sentido, la doctora Alicia Buenrostro Gaytán, neumóloga pediatra adscrita a la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital General de La Raza, explicó que la labor de los especialistas consiste en hacer pruebas de función pulmonar para determinar qué tan afectado está el órgano y si necesita otras intervenciones.

“Tenemos que cuidar este órgano para que conforme crezca se vaya recuperando, ver que el niño no tenga neumonía y su esquema de vacunación esté completo para protegerlo de infecciones”, enfatizó.

Refirió que al nacer, el pulmón de los niños prematuros no está listo para respirar por sí solo, por lo cual una de las medidas para que el niño sobreviva es el oxígeno”.

Dijo que esta afección genera problemas a corto plazo como infecciones pulmonares, deterioro nutricional, neurológico o cardiovascular, y hay quienes requieren más tiempo de ventilación asistida.

La especialista comentó que de un 20 a 35 por ciento de los prematuros desarrollan esta enfermedad y al año se reportan 40 mil niños.

Buenrostro Gaytán indicó que esta enfermedad tiene una prevalencia en nuestro país de 10 en 100 recién nacidos, y se presenta en un ocho por ciento en niñas y 12 por ciento en niños de muy bajo peso al nacer; aquellos que pesaron menos de mil 200 gramos o nacieron antes de las 32 semanas de gestación.

“Lo importante es retirarles el oxígeno, la mayoría se logran al año de vida. Hay algunos que tardan un poco más porque tienen otras enfermedades añadidas propias de la prematurez, como cardiopatías congénitas o retinopatía del prematuro”, indicó.

La doctora Buenrostro Gaytán refirió que la Displasia Broncopulmonar no se cura, por tratarse de una alteración en un pulmón que fue inmaduro y se afectó por varios factores.

Señaló que cuando los pequeños son dados de alta se les hace un seguimiento cada mes para evitar que se hospitalicen.

“El propósito es que los niños estén en su casa, crezcan, que mejore la función pulmonar, ya no requieran oxígeno y lleven una vida normal”, concluyó la especialista.

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 Fuente: Comunicación Social
Última actualización:
22/06/2020 - 12:17