La guardería favorece la interiorización temprana con los hábitos de salud y cuidado personal relacionados con rutinas cotidianas de aseo.
En sus años de guardería las niñas y los niños adquieren el control de esfínteres; es decir, la transición del uso del pañal al uso del calzón. Con el fin de contar con las adecuadas medidas de higiene para este proceso es entonces, muy importante el manejo apropiado de los pañales, el tener un sitio en donde cambiar a las niñas y a los niños que pueda limpiarse fácilmente y que esté lejos del lugar de preparación de los alimentos, el tener instalaciones sanitarias adecuadas para las niñas y los niños, y sobre todo que el personal tenga una conciencia clara de la importancia que tiene el lavado de manos.
Las niñas y los niños en la guardería aprenden a lavarse las manos, la cara y los dientes.
Conocemos la trascendencia que tiene el establecer rutinas y hábitos en el desarrollo de las niñas y de los niños y, por ello, ponemos especial énfasis en la calidez del trato al realizar las actividades higiénicas.