Acciones instrumentadas por el IMSS para la atención de la tragedia de la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora.
Sin lugar a dudas, el incendio de la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora, es el más trágico y doloroso evento en la historia del IMSS. El Instituto Mexicano del Seguro Social, tiene la más profunda convicción de que la máxima obligación y responsabilidad, es la de realizar todas las acciones a nuestro alcance para la atención de las víctimas; así como adoptar todas las medidas necesarias para evitar que una tragedia de esta naturaleza se vuelva a presentar.
1. Acciones para la atención médica de las víctimas El 5 de junio, momentos después de la tragedia, se envió un paquete especial de materiales de curación, insumos y equipo médico, para la atención de los pacientes quemados. Asimismo, se trasladó un equipo conformado por 27 especialistas en cirugía plástica y reconstructiva, intensivistas y anestesiólogos pediatras y 2 técnicos en ventiladores, adscritos a unidades médicas del Distrito Federal, Estado de México y Jalisco. A su arribo, el mismo día, el personal se dividió en equipos de trabajo que acudieron a dar apoyo a las unidades médicas en donde se encontraban internados los pacientes.
De igual modo, se estableció comunicación con la Secretaría de Marina para contar con el apoyo aéreo para el traslado de personal e insumos y de manera adicional, se gestionaron tres ambulancias aéreas, que de inmediato se trasladaron a la ciudad de Hermosillo.
Dada la situación de urgencia que se vivía en el momento, se hospitalizaron 55 lesionados en diferentes unidades médicas, quedando distribuidos de la siguiente forma: en el Hospital General del Estado 5, en el Centro Médico del Noroeste 5, en el Hospital Cima 4, en el Hospital de Ginecopediatría del IMSS 3, 1 en el Hospital General de Zona del IMSS No. 2, en el Hospital Infantil del Estado de Sonora 10, en el Hospital Militar 3, en el Hospital del ISSSTE 2, en el Hospital ISSSTESON 11, en el Hospital Licona 4 y en Hospital San José 7.
Por su parte, para entonces un grupo médico interinstitucional –conformado por los directivos de los hospitales que recibieron a los afectados- ya había definido los criterios y las condiciones físicas que debían cumplir los niños hospitalizados para ser trasladados a los distintos centros especializados de atención a quemados, tanto los propios del IMSS (Centro Médico Nacional de Occidente (CMNO) y Obregón) como los ofrecidos por organizaciones internacionales como el Hospital Shriners. De este modo, el día 6 de junio, una vez lograda la estabilización de los pacientes, se logró el traslado de once menores, de los cuales nueve se trasladaron en ambulancias aéreas (dos a la ciudad de Sacramento y siete a Guadalajara) y dos por vía terrestre a Ciudad Obregón. Asimismo, el día 7 de junio se logró la estabilización de siete pacientes más, los que fueron trasladados, cuatro por vía aérea (uno a la ciudad de Sacramento y tres a la ciudad de Guadalajara) y tres por vía terrestre a Ciudad Obregón. Con esto se logró trasladar a la mayoría de los pacientes quedando solamente uno, que pudo estabilizarse para su traslado a la ciudad de Sacramento el día 9.
Seis padres de los niños que se encontraban internados en la unidad de quemados del Hospital de Especialidades del CMNO, decidieron solicitar el traslado de sus hijos a los Hospitales Shriners de las ciudades de Sacramento y Cincinnati, lo cual se llevó a cabo entre los días 11 y 25 de junio. También, el día 13 fue trasladada una menor de Ciudad Obregón a Sacramento. Finalmente, el día 24 de junio y el día 6 de agosto, fueron también atendidos en la ciudad de Sacramento dos pacientes en forma ambulatoria
(anexo 1) .

Asimismo, cabe destacar que las autoridades del Instituto que se encontraban coordinando la atención de los pacientes y sus traslados, tuvieron plena coordinación con las diversas instituciones que ofrecieron ayuda. Un ejemplo de ello fue la colaboración que se tuvo con la organización Shriners, con quien se estableció un estrecho vínculo de coordinación; de tal modo que posteriormente, a través de su Presidente y Director, el Dr. Ralph W. Semb, emitió un boletín de prensa en el que hizo público el reconocimiento “hacia los médicos mexicanos y hacia la forma con la que han atendido a los niños víctimas del incendio”
(anexo 2) .
Ante la magnitud de la tragedia y la gravedad de muchos niños, los recursos médicos se dirigieron inicialmente a la atención urgente de aquellos cuya vida estaba en alto riesgo. No obstante lo anterior, al día siguiente de la tragedia se inició la realización de visitas a los domicilios de los niños que no habían resultado con lesión alguna por quemadura; para el día 9 de junio se habían realizado 37 visitas
(anexo 3).

Sobre este grupo de niños, identificados como expuestos –conformado por los menores que estuvieron en el momento del incendio y sólo estuvieron expuestos al humo, no habiendo sufrido lesión alguna por quemadura–, el personal del Instituto que acudió a los domicilios de los menores, ofreció a los padres la posibilidad de evaluar el estado de salud de sus hijos, con base en los procedimientos habituales de diagnóstico y tratamiento de estas posibles afectaciones neumológicas.
Para este fin y por acuerdo del H. Consejo Técnico del IMSS del 10 de junio de 2009 , se instaló en la ciudad de Hermosillo un Centro de Atención Inmediata para Casos Especiales (CAICE), con una plantilla laboral de 22 servidores públicos, con funciones asignadas exclusivamente para la atención de estos pacientes. Este CAICE es el único que existe en el Instituto para la atención de pacientes especiales.
La evaluación del estado de salud de los menores expuestos se realizó por personal del Instituto y por personal subrogado, a petición de los padres. Asimismo, han sido enviados para su valoración 42 niños a hospitales de Phoenix y Houston en los Estados Unidos de América. Recientemente, entre el 31 de mayo y el 2 de junio del presente año, fueron evaluados nuevamente 44 niños por médicos de la Sociedad Mexicana de Neumología, a quienes se les realizó historia clínica y revisión de estudios de laboratorio y gabinete, incluyendo los practicados en los hospitales de los Estados Unidos, concluyendo no haber encontrado hasta el momento datos de daño pulmonar permanente comprobable en ningún niño expuesto
(anexo 3).

Asimismo, en el acuerdo del 10 de junio de 2009 aprobado por el Consejo Técnico antes mencionado, se autorizaron distintos apoyos, entre los que destacan el otorgamiento de atención médica vitalicia a los menores lesionados, así como el soporte para el traslado de los menores, de sus padres u otros acompañantes a otras entidades de la República y a los Estados Unidos de América, para su atención y para la práctica de estudios especializados, cubriendo el Instituto la totalidad de los gastos de traslado, hospedaje, alimentación, servicio telefónico y otros.
Por otra parte, el IMSS en todo momento contó con la infraestructura y personal especializado para hacer frente a la contingencia. En este sentido, el personal Médico y de Enfermería de la Unidad de Quemados del CMNO y de la Unidad Médica de Alta Especialidad en Ciudad Obregón, se ha especializado en cuidados intensivos, además de haber recibido entrenamiento en la atención con pacientes con quemaduras, tanto en la fase aguda del padecimiento, como para el control y seguimiento de las secuelas.
En particular, la Unidad de Quemados del CMNO, en la que se atienden en promedio 400 pacientes al año, cuenta con 30 médicos especialistas (cirujanos reconstructores, médicos intensivistas, médicos pediatras, médicos anestesiólogos, neumólogos pediatras, oftalmólogos pediatras, gastroenterólogos pediatras, neurólogos pediatras, paidopsiquiátras, infectólogos pediatras), así como 84 enfermeras especializadas, personal de inhaloterapia, ingenieros biomédicos y 26 trabajadores de diferentes categorías (técnico médico especializado). Además cuenta con una enfermera especialista en cuidados intensivos de pacientes con quemaduras, tanto en adultos como en niños, por cama y por turno.
Con respecto a la Unidad de Quemados de Ciudad Obregón, en la cual se atienden 120 pacientes en promedio al año, cuenta con 4 camas y una sala quirúrgica y en ella laboran 5 médicos especialistas y 4 enfermeras especialistas en terapia intensiva por turno. Además del personal de apoyo para esta unidad.
Asimismo, el tiempo promedio de estudios necesarios para tener el grado académico para poder laborar en estas Unidades de Quemados, es de 12 años y el promedio de años de experiencia del personal que labora en estas unidades, atendiendo a pacientes quemados, es de 15 años. Lo anterior demuestra que el personal que labora en las unidades de atención a quemados tiene la preparación y experiencia adecuada. En este sentido, cabe señalar que tanto la Academia Mexicana de Cirugía como la Asociación Mexicana de Quemaduras, A.C., con posterioridad a la visita de evaluación al CMNO, avalaron la calidad de la atención que fue otorgada
(anexo 4).

De igual modo, los medios de comunicación en diversas ocasiones entrevistaron a padres de los niños que se encontraban internados. De las publicaciones de dichas entrevistas se desprende que los padres se encontraban muy satisfechos con la atención que se les proporcionaba a sus hijos en el CMNO
(anexo 5).

A fin de contar con una evaluación externa y de autoridad competente que pudiera evaluar la calidad de la atención médica que recibieron los niños hospitalizados, como consecuencia del siniestro ocurrido en la Guardería ABC, se solicitó a la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED) una valoración. A continuación se transcriben de manera textual las conclusiones del análisis realizado por dicha autoridad competente
(anexo 6):
“ … No se documentaron deficiencias en cuanto a insumos, equipo o medicamentos en la atención de este grupo de pacientes.
Tratándose de un evento inesperado que demanda capacidad de respuesta inmediata, aparentemente los servicios médicos actuaron con responsabilidad y diligencia”
“El grupo de trabajo y el análisis que realizó no identificó eventos de mala práctica con consecuencias para la vida de los pacientes”.
2. Acciones de apoyo para las víctimas
En el mismo acuerdo del 10 de junio del Consejo Técnico, se autorizó la entrega de diversos apoyos por solidaridad entre los que destacan aportaciones en efectivo por $155,519.20 pesos a cada uno de los familiares de los menores fallecidos, y hasta $233,278.80 pesos a cada uno de quienes resultaron lesionados
(anexo 7).
Del mismo modo, se han cubierto los gastos originados por las adaptaciones requeridas para la estancia de los menores en condiciones adecuadas en sus hogares, incluyendo el apoyo para aquellos que no estén en posibilidades de acudir a una guardería.
Adicionalmente, se promovió con el Gobierno del Estado de Sonora y con la Fundación IMSS , la constitución de un Fideicomiso Privado de Administración de un fondo de apoyo, manutención y educación, cuyos fines son igualmente relativos al otorgamiento de apoyos económicos a los afectados por esta tragedia, especialmente a los menores lesionados, de tal manera que cuenten de forma vitalicia con un recurso económico.
Es de destacar que ninguno de los apoyos otorgados por el Instituto o por este fideicomiso se ha sujetado a condición alguna, y los mismos no sustituyen cualquier pago que las víctimas deban recibir como producto de la reparación del daño que, en su caso, ordenase la autoridad competente.
3. Acciones para fortalecer la seguridad en guarderías
Con plena convicción y compromiso de salvaguardar ante todo la seguridad de los hijos de los asegurados a quienes el Instituto proporciona, de manera directa o indirecta, el servicio de guarderías, se llevaron a cabo revisiones a la totalidad de las instalaciones en las que se presta ese servicio. De esta forma, se han adoptado, a través de los instrumentos contractuales respectivos, medidas de seguridad superiores a las consideradas en las Normas Oficiales Mexicanas, establecidas por las instancias competentes en la materia
(anexo 8).

Como resultado de las medidas arriba señaladas, se tomó la decisión de rescindir 27 contratos. Específicamente, se suscribieron nuevamente 1,240 contratos, cuya vigencia inició en enero de 2010. De éstos, 890 instrumentos tienen una vigencia de tres años y 350 de un año.
En 91 casos no se renovaron contratos con los prestadores, por no reunir los siguientes requisitos: en 63 guarderías no se cumplían las normas más estrictas en materia de seguridad, en 6 no se cumplía con la calidad en servicio, y en 19 casos, fue decisión del propio prestador del servicio.
Cabe señalar que las tareas emprendidas en materia de seguridad coexisten con acciones decididas orientadas a fomentar la transparencia en la contratación y funcionamiento de las guarderías.
Ahora, es posible consultar a través del portal de Internet del IMSS, no sólo los contratos y quiénes son los socios de las guarderías en operación, sino también los resultados de las verificaciones de seguridad que se han realizado en cada una de ellas
(anexo 9).

Como una medida de seguridad adicional, y con el objetivo de identificar de manera precisa la recepción, permanencia y salida de los niños, está en proceso de implementación un sistema de registro biométrico (huella digital) en todas las guarderías del Instituto. De manera similar, el personal que labora en cada uno de estos centros, estará sujeto al mismo mecanismo, situación que permitirá un control electrónico sobre la relación del número de cuidadoras por niño.
Asimismo, y con el acompañamiento de la organización Transparencia Mexicana, se diseña un mecanismo de participación de los padres de los niños inscritos en las guarderías, para ser testigos ciudadanos del cumplimiento de los criterios de la seguridad integral de sus hijos, y en especial de lo concerniente a protección civil.
Del mismo modo, se le ha solicitado a Transparencia Mexicana que también participe en la supervisión de los procesos por los cuales se licitaría el servicio de más guarderías para atender la amplia demanda que el IMSS tiene en esta materia.
